martes, 20 de diciembre de 2011

PREVENCIÓN DE LAS UPP

Un bajo índice de aparición de úlceras por presión es sinónimo de buen trabajo del equipo de atención primaria, pero en su prevención y tratamiento deben estar implicados tanto el personal sanitario, como el propio paciente y sus familiares, a los cuales se deberá prestar todo nuestro apoyo y enseñanza adecuada de las técnicas a aplicar.
Cualquier persona en riesgo deberá ser valorada para establecer el estado de integridad cutánea en toda su superficie corporal. Esta valoración deberá hacerse sistemáticamente en la primera visita domiciliaria o en el primer contacto.
Se estima que hasta el 95% de las úlceras por presión son evitables, lo cual refuerza la necesidad de la actuación preventiva como prioridad principal más que centrarse solamente en el tratamiento de las úlceras establecidas.

Valoración psicosocial:
Es conveniente identificar al cuidador principal y valorar los recursos del paciente. Implicar al paciente y cuidadores en la planificación y ejecución de los cuidados. Valorar la motivación y la capacidad para aprender y para asumir el cuidado.
Es pertinente la intervención del trabajador social en aquellas situaciones en que se encuentren pacientes con familias disfuncionales, con escaso apoyo familiar o con falta de recursos socio-sanitarios.

Recursos:
  • Prestaciones económicas (de la seguridad social, de los servicios sociales...)
  • Ayudas técnicas (prótesis, reformas en la vivienda...)
  • Programas de ayuda a domicilio
  • Voluntariado social
  • Grupos de autoayuda y ayuda mutua
  • Medidas de protección al trabajador destinadas a conciliar el cuidado laboral y el trabajo
  • Recursos consistentes en la internación del paciente ya sea parcial, transitoria o definitiva.

Actividades preventivas:

Todo paciente encamado en su domicilio, debe incluirse en el Programa de Atención Domiciliaria de su centro de salud de Atención Primaria.
El programa deberá cumplir el objetivo de realizar actividades de asistencia, prevención, promoción y rehabilitación de la salud para conseguir el mayor grado de independencia del paciente, la potenciación del autocuidado, la educación del cuidador y una mejora de la calidad de vida en el contexto domiciliario
Todos los pacientes que se consideren con riesgo de desarrollar UPP deben tener un plan de cuidados escrito y personalizado de prevención con abordaje integral que valore tanto la piel, como el estado nutricional y la hidratación del paciente.

Valoración inicial del estado de la piel:

Identificar el estado de la piel: sequedad, excoriaciones, eritema, maceración, fragilidad, temperatura e induración, sensación de picor o dolor y prominencias óseas (sacro, talones, tobillos, codos y occipucio) para identificar precozmente signos de lesión.
La prevención debe iniciarse en todo paciente que se considere con riesgo, pero sobre todo ante la observación de eritema no blanqueante mediante sistemas de alivio de la presión, productos protectores de la piel.

Cuidados Generales:

•Cambios posturales frecuentes, cada dos horas y si está sentado recolocarlo cada hora.
•Cuidados para disminuir la humedad. La incontinencia duplica el riesgo de aparición de UPP
•Prevenir la fricción y el corte (sequedad excesiva, falta de higiene, malnutrición y deshidratación)
•Estimular la actividad y el movimiento del paciente
•Las superficies de alivio de la presión disminuyen la incidencia de aparición de UPP como almohadones, cojines...
•Apósitos de espuma de poliuretano en los tobillos que han demostrado mayor eficacia que el uso de vendajes almohadillados.
•Apósitos hidrocelulares, no adhesivos, de forma específica para talón, adaptables y/o recortables para zona nasal, alrededor de sondas, gafas de oxígeno...
•Colchones de espuma de alta especificación o colchón de aire alternante
•Si el paciente tiene la piel muy seca, utilizaremos cremas hidratantes
•No se aconseja hacer masaje sobre las prominencias óseas

Consejos para el paciente y el cuidador principal: Higiene, Movilización y Nutrición

•Cambios de posición frecuentes, más cuanto más peso
•El paciente debe reposicionarse por si mismo a intervalos frecuentes
•No arrastre la piel por las sabanas al reposicionar o elevar al paciente. 
•Mantener la ropa del paciente limpia, seca y sin arrugas
•Evitar colocarlo sobre las úlceras
•Inspeccionar la piel de forma sistemática, mantenerla limpia y seca
•Estimular la actividad y el movimiento del paciente
•Utilizar agua tibia y jabones neutros en la higiene diaria y secado meticuloso sin fricción.
•Evitar la fricción y la sequedad
•Usar cremas hidratantes (ni colonias, ni alcohol, ni talco)
•Lubricar la piel con ácidos grasos hiperoxigenados con masaje suave en zonas de riesgo
•Evitar la fricción sobre la piel y la sequedad
•Vigilar protuberancias. No hacer masajes sobre las prominencias óseas
•Si el paciente tiene incontinencia, se ha de evitar la humedad ya que provoca maceración y edema de la piel
•No usar flotador
•Evitar levantar el cabezal de la cama más de 30º manteniendo la espalda recta con almohadones Utilización de la escala de Braden mejora la valoración de los pacientes con mas probabilidad de desarrollar las UPP.


Esta información fue sacada de:  http://www.fisterra.com/guias2/upresion.asp
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